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Energía y renovables 

Turquía se ha convertido en uno de los mercados energéticos de crecimiento más rápido del mundo, en paralelo a su crecimiento económico registrado de los últimos 15 años. El éxito del programa de privatizaciones que se encuentra en vigencia desde 2002 resultó en una distribución energética completamente en manos del sector privado y hará lo propio con los activos de producción de energía durante los próximos años. Este programa de privatizaciones le proporcionó al sector energético del país una estructura altamente competitiva y nuevos horizontes de crecimiento.

 

La expansión económica, el aumento de la renta per cápita, la tendencia demográfica positiva y el acelerado ritmo del proceso urbanizador han sido los principales impulsores de la demanda energética, cuyo crecimiento se estima en alrededor del 6 por ciento anual para 2023. Para satisfacer la creciente demanda del país, se espera que los actuales 80 GW de capacidad eléctrica instalada alcancen los 120 GW en el año 2023 para satisfacer la creciente demanda del país, mediante más inversiones del sector privado. Como parte de sus esfuerzos por proporcionar energía sostenible y fiable a los consumidores, Turquía ofrece a los inversores incentivos favorables, como tarifas reguladas, garantías de adquisición, prioridades de conexión, exenciones de licencia, etc., dependiendo del tipo y capacidad de la instalación generadora de energía.

 

En los últimos 15 años, el gobierno de Turquía ha realizado reformas significativas en la provisión de energía. Turquía se movió hacia la participación de entidades privadas y así creó un mercado energético más competitivo. La privatización de activos de generación de energía, junto con una estrategia para abrir paso a más inversiones privadas, ha dado como resultado una mayor cuota de los organismos privados en el sector de generación de electricidad, del 32 por ciento en 2002 al 75 por ciento en 2017. Otro paso dado por el gobierno turco para fomentar la competitividad en el sector energético es la creación de una empresa de acciones energéticas, EXIST, que se encargue de administrar y operar los mercados de energía, incluso los productos básicos relativos a la energía y el gas.

 

Además de su enorme mercado interno, Turquía ocupa una ubicación estratégica entre algunos de los principales consumidores y proveedores de energía, y de este modo desempeña el papel de concentrador energético en la región. Los oleoductos o gasoductos existentes o previstos, los estratégicos estrechos turcos o los prometedores hallazgos de reservas de hidrocarburos en el país otorgan a Turquía una influencia cada vez mayor en los precios de la energía y refuerzan su estatus de puerta de enlace.

 

Las oportunidades de producción de energías renovables (hidráulica, eólica y geotérmica) son abundantes en Turquía, y se espera que las políticas de incentivos, respaldadas por unas tarifas reguladas favorables, hagan que este tipo de energías incrementen su peso en la red eléctrica nacional durante los próximos años. Para el año 2023, el Gobierno turco ha establecido como prioridad aumentar la producción de energía a partir de fuentes renovables hasta nada menos que el 30 % del total de la energía generada en el país. Esto se realizará en paralelo con el compromiso del gobierno con la eficiencia energética, mediante el que se aprobarán leyes que fomenten el ahorro de energía, tanto a nivel particular como de empresa, además de proporcionar incentivos a las inversiones en eficiencia energética. Por ejemplo, en 2016, el gobierno turco presentó el nuevo modelo de la Zona de recursos de energía renovable (YEKA) para implementar proyectos de energía renovable a gran escala a través del uso de componentes fabricados a nivel local en las plantas de energía renovable. Gracias al modelo, el 20 de marzo de 2017 se realizó la subasta de energía solar más grande de la historia de Turquía, mientras que en agosto de 2017 se llevó a cabo una licitación similar de plantas de energía eólica 1 GW, con requisitos locales de fabricación e I+D.

 

Además del uso de energías renovables para la estrategia energética de Turquía en los próximos años, las tecnologías en campos como el tratamiento de residuos, la reducción de gases de efecto invernadero y esta nueva forma de generación de energía son consideradas prácticas complementarias de esencial importancia. La conservación del medio ambiente a través del uso de fuentes de energía renovables se acompañará también de numerosas medidas y normativas que ya están aprobadas actualmente o que pronto entrarán en vigor. Algunas de estas regulaciones se ocupan de reducir las emisiones de carbono, aumentar la eficiencia de producción y transmisión energética, y promover el uso de tecnologías para el tratamiento de residuos.

 

La suma de estos factores ha tenido un profundo efecto en el mercado energético turco, lo que lo convirtió en uno de los destinos más atractivos para las inversiones internacionales. El sector energético turco, en línea con la implementación de las normativas favorables a la inversión y el fuerte incremento de la demanda, se está volviendo cada vez más dinámico y competitivo, y está atrayendo la atención de un número creciente de inversores sobre cada componente de la cadena de valor en varios subsectores energéticos.

 

Las inversiones totales necesarias para satisfacer la demanda energética prevista de Turquía en 2023 se estima en unos 110.000 millones de dólares estadounidenses, más del doble del total invertido durante la pasada década.

 

El plan de Turquía para 2023, año del centenario de la fundación de la República, contempla objetivos para el sector energético turco, como ser:

 

  • Elevar la potencia total instalada hasta los 120 GW
  • Incrementar el peso de las energías renovables hasta el 30 por ciento
  • Maximizar el uso de la energía hidráulica
  • Incrementar la capacidad de potencia eólica instalada hasta los 20 000 MW
  • Instalar centrales eléctricas que proporcionen 1 000 MW de energía geotérmica y 5 000 MW de energía solar
  • Ampliar la red de transporte hasta los 60 717 km
  • Alcanzar una capacidad de distribución de energía de 158 460 MVA
  • Extender el uso de las redes inteligentes
  • Elevar la capacidad de almacenamiento de gas natural hasta más de 11 000 millones de m3
  • Poner en marcha centrales nucleares (hay dos centrales en funcionamiento y una tercera en construcción)
  • Incrementar la capacidad instalada a carbón desde el nivel actual de 17,3 GW a 30 GW